13 enero 2011

Bolero rítmico latinoamericano



El llamado bolero rítmico latinoamericano de los años 30 al 50 penetró en el gusto popular de los dominicanos.
Estos boleros se mezclaron con otras expresiones latinoamericanas que fueron muy populares en los años 50 en Dominicana (el corrido mejicano, el hupango, el bolero cubano, el pasillo, el vals, entre otros), y fue el cante de autores y cantantes como Julio Jaramillo y Olimpo Cárdenas (de Ecuador); Paquitín Soto, Odilio González (El Jibarito de Lares), el Gallito de Manatí, José Antonio Salamán, Felipe Rodríguez y Daniel Santos (de Puerto Rico); Rolando Lasserie, Bienvenido Granda, Orlando Contreras, Celio González, Orlando Vallejo y Antonio Machín (de Cuba); Guthie Cárdenas, Luis y Tony Aguilar, y Cuco Sánchez (de México); y Felipe Pirela (de Venezuela) quienes inspiraron a músicos populares como José Manuel Calderón, Tomy Figueroa, Inocencio Cruz, y Rafael Encarnación, para articular una expresión propia de la República Dominicana de los años 1960.

La música de José Manuel Calderón fue popular no sólo por sus hermosas letras sino también por su gran fuerza interpretativa y por el sentimiento que transmitía en sus canciones. Calderón acumuló muchos éxitos en su carrera tales como "Serpiente Humana", "Luna", "Sálvame" y otros más. En esta época, Rafael Encarnación cautivó a los amantes de este ritmo, pero su carrera fue acortada por su fallecimiento en un accidente de Tránsito, que tan sólo duró menos dos años en el medio artístico.

Puede pensarse que en esta primera etapa, la Bachata era una música marginal. Sólo escuchada en los llamados cabarets o prostíbulos. Sin embargo, constituía parte de una maquinaria cultural que estaba apoyada por una casa disquera local que poseía también una emisora de carácter nacional: La Guarachita. Esta empresa fomentó y difundió esta música para consumo de esos grupos sociales marginales, migrantes del campo a la ciudad y que con la caída de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, desató la población sub-urbana en las ciudades dominicanas.

Una segunda etapa parece estar referida a la aparición de una segunda generación de cantantes que estaban promovida por esta productora. Fue así como surgieron voces como las de Luis Segura, Mélida Rodríguez ("la sufrida"), y Leonardo Paniagua, los cuales constituyen parte de una expresión que tuvo auge en los años 70 y 80, cuando declinan a favor de las expresiones más refinadas de la bachata, utilizando instrumentación electrónica, fusiones con otras expresiones modernas de la música (como las experimentaciones de Luis Días con otros ritmos caribeños y dominicanos).

Luis Segura se podría llamar el padre de la esta segunda etapa. Su éxito "pena por ti" a principio de los 80, abrió otra página en la historia de este ritmo. Esa canción aumentó la popularidad de un ritmo que no tenía la acogida necesaria para convertirse en una expresión con méritos propios. A partir de este éxito, se le despojó a esta expresión musical el aura de vergüenza que generaba en clases no populares.

Una tercera Etapa parece estar constituida por el surgimiento de formas digitalizadas para grabar la bachata, la introducción de otros aires e instrumentos, y un nuevo sentido de la lírica, cuyas letras no acentuaban, como en las etapas anteriores, el doble sentido erótico sexual, la insinuación de un imaginario basado en lo concreto, sino en una procura de versos más poéticamente elaborado, con imágenes literarias más refinadas, aunque sin dejar de apelar al sentido que le había dado origen: las expresiones de amor-desamor; la nostalgia y la propuesta de estilos de vida donde la mujer es fuente originaria del amor y del deseo.

En esta etapa, la Bachata se internacionaliza, y cobra un auge inaudito. Desaparece por completo La Guarachita y su emisora. Aparece la figura del empresario y el promotor artístico internacional, y los artistas de la bachata se convierten en los ídolos de multitudes. Voces como Teodoro Reyes, Joe Veras, Luis Vargas, Antony Santos, Yóskar Sarante, Raulín Rodríguez, Zacarías Ferreiras, entre otros, forman la legión de las nuevas estrellas del género. Aparecen los dúos (Monchy y Alexandra), y los grupos (Grupo Aventura), que son parte de la nueva generación de artistas, algunos de ellos no-nacidos en República Dominicana.

La Bachata, reproduce el mismo espíritu meláncolico, nostálgico y de animosidad amorosa de otras expresiones musicales latinoamericanas como el llamado tango-canción de los barrios porteños de Buenos Aires, donde se combinaba la animosidad pasional (amor-desamor) con la nostalgia del migrante. Al igual, en la Bachata conocemos de esta nostalgia en la expresión musical debido al hecho de que esto coincidió con el período de mayor auge de la cultura sub-urbana proveniente de la migración rural-urbana a partir de 1961. En ese período se le conoció como "música de amargue" por ese sentido nostálgico que evocaba.

En las primeras etapas, buena parte de los artistas musicales nacionales rechazaban la bachata como género o estilo musical, pero en la actualidad artistas de renombre han incursionado en dicho género grabando bachatas e interpretándolas en concierto.

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